Economía

La delirante búsqueda de un Casal desconocido

Nuevos Vecinos, Madrid, España
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El proyecto, que estuviera a punto de producirse en el año 2007, solo fue posible hasta ahora, y durante ese tiempo la visión del director mutó de un tono naturalista a una cinta concebida desde la «neurosis del artista», como señalara Sánchez durante la conferencia de prensa del domingo en el Hotel Nacional de Cuba. «Casal se merecía una película diferente», asegura

Una de las novedades cinematográficas del entorno cubano en la edición 41 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano es el filme Buscando a Casal, del director Jorge Luis Sánchez, también autor de El Benny (2006), Irremediablemente juntos (2012) y Cuba Libre (2015), y producida por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC).

El proyecto, que estuviera a punto de producirse en el año 2007, solo fue posible hasta ahora, y durante ese tiempo la visión del director mutó de un tono naturalista a una cinta concebida desde la «neurosis del artista», como señalara Sánchez durante la conferencia de prensa del domingo en el Hotel Nacional de Cuba. «Casal se merecía una película diferente», asegura.

El cineasta detalló que la neurosis había que expresarla cinematográficamente, no se podía desperdiciar, tenía que tener un elemento para la búsqueda de la que habla el título. La película es una gran mentira».

No obstante, eso no significa que no se presenten personajes reales, pues en medio de la aparente locura, la historia narra el enfrentamiento del poeta con el poder de su época, y su afán por encontrar un espacio de libertad.

Una de las cuestiones más llamativas es precisamente esa tendencia a lo onírico. «La película tenía que ser una especie de pesadilla», comenta el cineasta. Esto hace que el filme no sea fácil de entender, a juicio del propio director, debido a la multiplicidad de lecturas que ofrece «Hay que verla varias veces para sacarle todo el zumo», asegura Sánchez.

El actual casting de la película fue escogido en 2007, para la primera convocatoria del filme, y de él quedaron seleccionados Yasmani Guerrero para interpretar a Casal y Blanca Rosa Blanco, encarnando a su amada.

En el caso de Yasmani, es un actor que tiene mucha «disciplina y rigor», por lo que Sánchez lo escogiera para encarnar al poeta triste, y fue, además, su primera opción.

Este actor, quien debutara con un protagónico en el cine en la cinta «La noche de los Inocentes», mantuvo desde el principio el entusiasmo por personificar a este singular personaje de la literatura cubana.

Guerrero apunta que para este papel debió aprender a abstraerse, pues gran parte de la película se desarrolla dentro de los delirios de su personaje, en escenarios irreales y metafóricos. «Fue un proceso de trabajo muy interesante desde el principio. Yo crecí como persona descubriendo a Casal sin haber hecho la película». El actor cuenta que, en su preparación, llegó incluso a escribir poemas de su propia inspiración.

Blanca Rosa, por su parte, representaba por primera vez en el cine a un personaje de época, y confiesa que le fue muy complicado. Además, cuenta que «nos enfrentamos a algo intenso pero el proceso fue muy interesante».

Para algunos, esta película muestra la libertad interior del artista. «Casal es un personaje con mucha riqueza y complejidad, yo considero que dentro de su yo interno era muy libre», comenta Sánchez.

Jorge Luis Sánchez resume la cinta en tres conceptos: artificiosa, fantasiosa y rara. Así la concibió y así la ha percibido el público, como un filme fuera de lo común que se adentra en la psicología y las alucinaciones de un poeta incomprendido.